martes, 25 de abril de 2006

Un año desde que te fuiste...

Abuelo,
Ya hace un año que has dejado de estar entre nosotros y, aunque pueda parecer extraño, te recuerdo a menudo, sobretodo cuando en la Universidad me intentan enseñar lo que aprendí yo en tu consulta y a través de mamá, que es la viva imagen de ti...
Sé que tu mayor ilusión hubiera sido tener un nieto médico y ver alguno casado pero, paradójicamente las cosas han ido un poco más despacio...
Dentro de poco serás bisabuelo: Ponç y Mercè se casaron en Diciembre, fue una boda preciosa, anti-convencional (los casó la concejal de medio ambiente) y en octubre van a tener un hijo.
Respecto a tener un nieto médico... yo seré doctora, abuelo, pero en veterinaria.
No te lo niego, es complicado y requiere bastante esfuerzo pero sé que algún día, no tengo prisa, lo conseguiré.
Desde que tú te fuiste pasé un bache, muy hondo, que, entre otras cosas, me enseñó a valorar más la vida, a mirar para delante, a priorizar lo importante sobre lo urgente, a ser más fuerte, a comprender el poder infinito del amor auténtico, a confiar en los demás y a entender que en este mundo no estamos solos.
Sé que esto lo podría haber aprendido de ti pero yo, tozuda y cabezota como tú, quise aprenderlo por mi cuenta. Estos golpes duelen, pero enseñan.
Como herencia, me ha dejado cierto pesimismo y negatividad que poco a poco se van disolviendo, como cuando tú dabas la calefacción en tu viejo coche amarillo para que el cristal helado por el rocío matutino te dejara ver el camino.
También quiero contarte que he conocido una persona maravillosa a la que siento no haberte podido presentar. Estoy segura que él disfrutaría mucho de tus relatos acerca del “patio de los leones”, del dipilidium caninum (¿te he contado que lo estoy estudiando en parasitología?) y lo más importante, al enseñarnos, a los dos, como tratar a los pacientes, ya sean personas o animales.
Es una pena que ya no estés aquí, pero me queda la alegría de saber que tuviste una vida feliz entregada a lo que querías, hasta que, poco a poco, te fuiste marchitando...
Y, a través de mamá, en sus nervios, en su prisa, en su adoración por la medicina, en su manía por la limpieza y en su fortaleza, te sigo viendo...


P.D- Grabado de Hipócrates, médico Griego..

5 comentarios:

fgiucich dijo...

Los recuerdos del abuelo van alfombrando tu camino. Muy lindo lo que has escrito. Abrazos.

mixtu dijo...

muy belo, un abrazo para tu abuelo e para usted,
beijos de portugal

Ana Salta dijo...

dios... que bonito... casi lloro...

PD: mejor que esto no lo lea marta :P ;)

Un besazo!!!!!!!

Denia dijo...

hermoso...

Peregrino dijo...

me encanto esa parte ..."aprendí a priorizar lo importante de lo urgente"...
disfruté mucho, gracias por compartirlo y saludos desde Perú.
He aqui el sentido de trascendencia que respiré en tu relato...

Descubrir es parte de las maravillas que nos ofrece el mundo; aceptar lo que descubrimos es sobrevivir (Carmen Dipino).