martes, 27 de noviembre de 2007

¡Por favor!

Me siento profundamente indignada por el nuevo anuncio sobre mujeres maltratadas que, financiado por el gobierno, aparece, cada día, en las televisiones españolas.
Para quién no haya tenido el sublime placer de verlo lo voy a describir a continuación:
Aparece una pareja enmarcada en una ventana de un bloque de pisos, nuevo, metálico y frío. Él, un hombre joven con una excesiva vocalización y una sobreactuación evidente, grita a una mujer que, más que estar siendo maltratada, parece que está sentada esperando recibir su sueldo. Apenas resulta expresiva, tan siquiera parece que esté bloqueada por el miedo, estupefacta al ver convertida a la persona que ama en un monstruo, más bien resulta ser lo que es: una chica a la que le han ordenado que finja ser maltratada.
Entonces, la cámara se acerca a otra ventana (según parece quiere recordar a la película “la ventana indiscreta” hecho muy constructivo, montar reminiscensias de películas en un anuncio que debe hacer cambiar consciencias) donde un vecino mira a la pareja de enfrente. Luego, se supone que el altruísta perfecto ciudadano decide llamar al 016 para salvar a la víctima pero su actitud resulta tan mecanizada, antinatural y su gesto es tan fingido que hasta da asco. En otras palabras, si el hombre en cuestión estuviera llamando a la línea erótica o pidiendo una pizza la escena resultaría más creíble.
Y, para poner la guinda a este magnífico pastel, la cámara se desplaza hasta el suelo del edificio donde aparece un grupo de niños cogidos de las manos rodeando una farola al tiempo que cantan “denúnciale y vuelve a denunciar que si él no te quiere otro corazón te querrá”.
Así de fácil: mujer maltratada, tranquila, si él te pega, te humilla, te desmorona, te tortura, te culpabiliza, te hunde hasta hacerte olvidar quién eras, tranquila que, como dice la expresión popular “hay muchos peces en el mar”! ¡Dejarlo es tan fácil como pronunciar “h, i, j, k”!
Además, tú aguanta, lo que puedas, (aún puedes aguantar más!), que seguro que alguna alma caritativa en forma de personaje anónimo llamará en tu nombre al 016 para salvarte. ¡Por favor!
Querido ministerio de trabajo (o del desempleo pero esta ya es otra historia), muchas gracias por haber convertido el maltrato, otra vez, en un simple juego de niños.
Si siguen yendo por este camino (al tiempo que se sienten ufanosos de hacer actos como el de ayer “día de la mujer maltratada” aunque creo que lleva otro nombre) verán como no son 82 las mujeres que MUEREN, repito mujeres que HAN MUERTO, sino que continuarán siendo centenares las mujeres que serán golpeadas, violadas, quemadas, apuñaladas o, lo que tal vez sea peor, sin ningún rasguño pero con una mirada vidriosa: rotos los sueños, ahogada la voluntad, aniquilada la autoestima, sometidos los sentimientos, sembrado el miedo, cuéntenme, queridos señores, qué es vida.

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