lunes, 9 de enero de 2006

Un café expreso

Un café expreso en una taza blanca delante suyo.
Un ex suyo en la silla de enfrente con un jersei blanco.
Una fría tarde gris de invierno en un céntrico bar de su ciudad.
No había podido negarse, él la había arrastrado literalmente al bar, la había sentado en una mesa y le había pedido "como siempre" un café expreso sin azúcar pero con una chocolatina. Ni tan solo había podido protestar pero, como siempre había pensado que eran buenos amigos aunque él le hubiese fallado cuando ella se fue a estudiar fuera, fallo, supone, sólo fruto del amor, se concentró en saborear su café. Él le sonría todo el rato, le tomaba la mano distraídamente, hacía las mismas bromas que aquel verano, seguía con su postura volcada hacia su mesa, su zapato derecho desabrochado y su peinado a golpe de viento.Ella callaba y se hechaba lo más atrás que podía en su silla. Algo en ella había cambiado, su pelo parecía más brillante, sus gestos más seguros y su pose más elegante. No era la misma, nunca podría volver a serlo. Una sola pregunta la iba golpeando "porqué estuve con él?" "qué le encontré"?. Y sintió un enorme repulsión por sus manos manchadas de tabaco, su sonrisa bien definida y lo que él le estaba contando: "recuerdas aquél día que fuimos al parque nuevo...." Odió su chantaje emocional, su postura segura, su billetera negra, ese bar, ese verano, esos sentimientos pasados...Hizo un par de sorbos largos a su café. Lo terminó. Miró afuera. Había empezado a llover pero no le importaba, la lluvia a la que se veía sometida en ese momento era más fuerte. Y, de súbito, dejó un par de monedas, se puso la chaqueta y hechó a andar sin tan siquiera mirarlo.Él la intentó agarrar del brazo "por favor, no te vayas, lo siento" y, al ver que no obtenía ninguna respuesta, al cruzar ella la puerta gritó con todas sus fuerzas: "te quiero". Aquello ya era demasiado. Ella lo miró, se le puso a la altura de la nariz y le dijo "ése es el problema, nunca podré ser tu amiga, adiós."
Ya en la calle giró la cabeza: sobre la mesa, un café expreso en una taza blanca. Desde entonces, le gustan más los batidos de chocolate.

1 comentario:

fgiucich dijo...

Gracias por visitar mi casa. Prometo volver. Saludos.