sábado, 15 de octubre de 2005
El atleta
"Hazlo. Pero no lo hagas por nada, ni por nadie. De nada valdrán ellos, los que te ayudaron a crecer, los que te enseñaron a crear y a creer en tí, los que te mostraron los senderos recónditos de la vida, los que nunca te fallaron. De nadrá valdrá esta persona tan especial que está a tu lado, aunque te haya enseñado a amar, a querer y a dar todo lo que eres sin querer pedir nada a cambio. De nada valdrán aquellos que te dieron la posibilidad de conocer la vida y, sobretodo, amarla y querer protegerla. No lo hagas por ellos, ni tan siquiera lo hagas por tí mismo porque cuando una niebla espesa, densa, gris, translúcida, te ofusque la mirada, te confunda los pies, no te permita reconocer ni tus propias manos y tu cuerpo no sea más que una simple sombra de lo que un día fue, ya no sabrás ni quién eres. Hazlo, sin embargo, porque un día, todo lo que eras (en ese momento no serás) creyó que podrías hacerlo. Hazlo".
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