miércoles, 18 de mayo de 2005

Días de gotas,días de lluvia...

Tres gotas resbalaban por sus mejillas jóvenes y sonrojadas. Ya no sabía si eran realmente gotas, lágrimas o, simplemente, restos de una lluvia que quedaba atrás.
La primera resbaló rápidamente, ya poco importaba que esa primera gota descendiera porque, aunque conservaba su calor pegado a la piel, sabía que ya no le pertenecía, que sólo dejaba un camino de agua, de ilusiones marchitas y de buenos recuerdos.
Quiso decirle “tranquila gota, todo saldrá bien”. Pero la gota nunca llegó a escucharla porque cuando se dispuso a apretarla contra sus labios ésa ya no existía, al menos en su rostro.
La segunda (¿o tal vez primera?) apareció de improvisto, de un revuelo, casi de la oscuridad.
Y, aunque ella nunca fue capaz de comprenderlo, apareció para quedarse.
Esa gota era aparentemente igual a cuantas gotas había en el mundo pero supo hacer algo que ninguna había hecho hasta el momento: esa gota descendió hasta su corazón y se acomodó en un rincón, minúsculo, de él...
Ella luchó con todas sus fuerzas para hacerla salir de su furtivo escondite pero la gota la acariciaba unos vagos instantes (en una mejilla, en la otra, en forma de diminuto punto de luz que le enturbiaba la vista) y se volvía a perder.
Finalmente ella se rindió y, apesadumbrada, vio con sorpresa como la gota fluía más allá de su cuerpo. O al menos eso creía porque, cuando la tercera gota se infiltró en cada poro de su piel para llenarla de dulzura, alegría y, en definitiva, de una vida que ya casi ni sabía reconocer, la otra gota volvió para recordarle que nadie podía ocupar su lugar.
Furiosa, ella cogió un pañuelo de seda y la secó. Se dice que, aún hoy, la gota sin agua sigue enferma de la piel a la que tanto quiere, preguntándose porque existe una sola gota para cada lágrima...
Mientras, ella se deja acariciar suavemente por la tercera y última gota que, sin saber muy bien cómo, ha conseguido colarse tan adentro de su piel y hacerse querer tanto que ya las palabras no son suficientes para decirle todo lo que siente...
P.D- Creo que más clara y a la vez críptica no puedo ser... ;) A quién lo entienda me alegro, a quién no que cambie los días de lluvia por días soleados y verá el mundo distinto :-D
P.D2- Aunque pueda parecerlo, aún no me he vuelto loca, no os preocupéis que todo sigue con su mismo sentido...
P.D3- Me tocaría disculparme por haber hecho bajar la poca reputación del blog hasta estos extremos pero... ya me habéis oído decir lo siento demasiadas veces, verdad? ;)
Un beso!

1 comentario:

Anónimo dijo...

Hola de nou!
Com que el meu mismísim honorable i increible correu electrònic encara sembla estar rebel·lant-se contra l'autoritat, et poso 1 altre comment aquí ;)
No són gotes, Roser, i ho saps prou bé, perquè no et mullen lleugerament un temps i s'escorren galtes avall. No. Totes t'acaricien i fent-ho et prenen dins la seva aigua. La decisió és teva de voler seguir recordant la seva humitat o oblidar-les però sé, Roser, que una certa gota mai despareixerà de tu per tot el que sabem...
I sé, O VULL SABER, que la tercera gota et CUIDARÀ TAL COM TU ET MEREIXES, que sabrà apreciar la textura de la teva pell, el seu aroma i la seva perfecció... el sentiment d'amor que es desprèn de cada porus teu...
(Joder, sorry, igual sembla hasta mig lesbi però m'ha sortit així...).
Un petonàs guapíssima, encara que fa mesos i mesos i (potser fins i tot més d'un any) que no ens veiem face to face et trobem a faltar tant tots plegats...
Un petonàs hermosa, cuida't!
Mariluuu
P.d perdónen de nuevo pero mi emiliu sigue sin pirular...